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Enfoques tecnológicos

Enfoques tecnológicos en la agricultura

Antes de realizar cualquier análisis o proyección en los escenarios agrícolas, hay que considerar cuál es el tipo de agricultura o enfoque tecnológico, pues en ocasiones se observa que no hay correspondencia entre las características del sistema de producción, la tecnología agrícola y los planes de introducción de nuevas tecnologías de producción, de comercialización y otros.

Básicamente son los siguientes tipos de agricultura (Vázquez, 2008):

 Agricultura   intensiva    o     convencional (productivista, industrial):

Se caracteriza por el cultivo para la producción en grandes extensiones, para facilitar la mecanización, la aplicación de agrotóxicos y la cosecha, entre otros aspectos. Los recursos se planifican  y  se  adquieren, pues se  aprovecha muy poco lo que genera el sistema natural. Es la agricultura que favorece el monocultivo y el centro de atención es el campo cultivado. Es la que más se diferencia de los ecosistemas naturales. Las tecnologías son transferidas verticalmente.

La   agricultura   industrial   solamente   produce el 30% de los alimentos con el 80 % del área agrícola,  pero es una agricultura cuya energía primaria  depende  del petróleo  en  un  90  %. La mayor  parte  de los  tractores  utiliza  diésel o gasolina.  Las bombas  de riego usan en su mayor parte gasóleo, gas natural o electricidad procedente de centrales térmicas. La producción de   fertilizantes   también   depende   en   gran medida  de  la  energía.  Se  utiliza  gas  natural para sintetizar el amoniaco de los fertilizantes basados  en nitrógeno.  El transporte  de éstos también  depende  de los combustibles  fósiles. Por eso, se suele decir que “comemos petróleo” (Rosalux, 2013).

  • Agricultura campesina  (indígena, tradicional):

Es propia de los pequeños y medianos agricultores. Los campos son de diversas dimensiones y formas; el manejo se realiza básicamente a  nivel  de  la  finca  o  sistema de producción, con una mayor integralidad en el aprovechamiento de los recursos que genera el propio  sistema. Es  una  agricultura diversificada que  desarrolla  procesos  muy  similares  a  los que  suceden  en  los  ecosistemas  naturales. Las tecnologías son básicamente adaptadas y tradicionales.

En  el  mundo  hay  aproximadamente  1 500 millones de campesinos que ocupan unas 380 millones  de fincas,  lo que  representa el 20 % de las tierras, pero ellos producen el 50 % de los alimentos que se están consumiendo en este momento en el mundo (Op. Cit.).

En el Ecuador, según el Ministerio de Agricultura, alrededor del 64 % de la alimentación del pueblo ecuatoriano proviene de la producción de pequeños agricultores. Algunos datos básicos muestran que el 80 % de las papas, el 45 % de la leche y el 60 % del maíz, aproximadamente, proceden de estos cultivos. A pesar de todas las políticas que promueven la agricultura empresarial, la alimentación sigue en manos de las mujeres y hombres del campo (figura 5) que están dedicados a la pequeña agricultura (Op. Cit.).

FIG1

  • Agricultura agroecológica (sostenible):

Tiene  como  base científica  la Agroecología, que se fundamenta en el conocimiento tradicional campesino  y  utiliza  también  avances  de  la ciencia agrícola moderna (salvo la biotecnología transgénica y los pesticidas, por supuesto), los cuales tienen que ver con ecología, la biología del suelo y el control biológico de plagas. La agroecología crea un diálogo de saberes.

Se favorece el máximo aprovechamiento de los recursos locales y la sinergia de los procesos a   nivel del agroecosistema (Gliessman, 2007), (Figura 6). Es una agricultura contextualizada, que  propicia  la  innovación  local  y  el  diálogo entre agricultores. Su estrategia es el manejo del  sistema de  producción o la finca,  mediante prácticas que favorezcan su complejidad (agroforestería, silvopastoriles, policultivos). Adopta el control biológico y la nutrición orgánica de manera óptima.

FIG 6

Existe un interés creciente, no solo en el mundo rural sino también en la población urbana, por la agricultura ecológica, debido a su potencial para asegurar una alimentación sana y con menor impacto ambiental. De 1 500 millones de campesinos, 50 % practica la agroecología. O sea, están produciendo el 25 % de la comida del mundo, en un 10 % de las tierras agrarias (Rosalux, 2013).

En cualquier país o región se encuentran sistemas agrarios donde coexisten productores que utilizan sistemas de cultivo que se sustentan en cualquiera de los enfoques antes referidos; incluso dentro de un mismo sistema de producción (finca,  granja, lote,  etc.)  se  puede apreciar la práctica de diferentes tecnologías agrarias.

Conocer los diferentes enfoques tecnológicos es muy importante para la generación de nuevas tecnologías, es decir son el fundamento para los procesos de investigación e innovación, y para que las tecnologías a introducir sean compatibles en la escala del sistema de producción. Igualmente es necesario considerar dichas diferencias en los planes de capacitación