El incremento de la producción agrícola a partir de la misma área de tierra, al tiempo que reduce los efectos negativos para el medio ambiente y se aumenta la contribución al capital natural y el flujo de servicios ambientales, se ha convertido en el primer objetivo estratégico de la intensificación sostenible de la producción agrícola (ISPA).
El logro de este objetivo está condicionado por la aplicación de las técnicas de la agricultura de conservación y la función que desempeñan la energía agrícola y la mecanización. La mecanización agrícola no es una actividad aislada, sino que forma parte de un complejo conjunto de interacciones entre numerosos participantes. Para su correcta aplicación se requiere un mayor nivel de conocimientos, mejores sistemas de gestión agrícola y capacitación. La maquinaria agrícola ha revolucionado la agricultura y aliviado la ardua labor de millones de familias y trabajadores agrícolas, sin embargo, la maquinaria del mañana tendrá que ser más eficiente y considerar la sustentabilidad de la producción y la protección del ambiente.